Índice del artículo
- 1. ¿Qué es una corriente marina?
-
2. ¿Cómo se ponen en movimiento las aguas?
- 2.1. La acción del viento
- 2.2. Las diferencias de densidad
- 2.3. Las mareas
- 3. El efecto de la rotación terrestre
-
4. Clasificación de las corrientes según su origen
- 4.1. Corrientes de densidad
- 4.2. Corrientes de arrastre
- 4.3. Corrientes de marea
- 4.4. Corrientes de deriva litoral
- 5. Circulación oceánica
-
6. Corrientes cálidas y corrientes frías
- 6.1. Corrientes cálidas
- 6.2. Corrientes frías
- 7. Principales corrientes marinas del planeta
- 8. Consecuencias de las corrientes marinas
- 9. La circulación del Mediterráneo
- 10. Olas, mareas y corrientes costeras. Dinámica litoral
¿Qué es una corriente marina?
Corriente marina o corriente oceánica es el desplazamiento de una masa de agua en un océano o, aunque en menor medida, en los mares más extensos.
Las corrientes marinas se producen por la acción conjunta de distintos factores, entre ellos los vientos, las diferencias de densidad del agua, relacionadas principalmente con su temperatura y salinidad, las mareas, la rotación de la Tierra y la configuración de las costas y de las cuencas oceánicas.
Podemos encontrar tanto corrientes superficiales, que se desarrollan principalmente en las capas superiores del océano, como corrientes profundas, que se producen a mayores profundidades.
¿Cómo se ponen en movimiento las aguas?
Las enormes masas de agua de los océanos no permanecen inmóviles. Existen diferentes mecanismos capaces de ponerlas en movimiento.
La acción del viento
En las capas superficiales del océano, uno de los principales factores que ponen el agua en movimiento es el viento.
Cuando un viento sopla de forma persistente sobre una gran extensión de agua, transmite parte de su energía a la superficie del mar y puede poner en movimiento grandes masas de agua.
Los vientos planetarios, como los alisios, tienen por ello una gran importancia en la formación de las principales corrientes superficiales de los océanos.
Las diferencias de densidad
El agua del mar no tiene siempre la misma densidad. Esta depende principalmente de su temperatura y salinidad.
El agua fría es, en general, más densa que el agua caliente, y el agua con mayor salinidad también suele ser más densa. Cuando existen diferencias de densidad entre distintas masas de agua, pueden producirse movimientos de agua tanto verticales como horizontales que contribuyen a la circulación oceánica.
Las mareas
Las mareas, producidas principalmente por la atracción gravitatoria de la Luna y, en menor medida, del Sol, provocan variaciones periódicas del nivel del mar.
Estas variaciones generan movimientos de agua que conocemos como corrientes de marea. Su intensidad puede ser considerable en determinados lugares, especialmente en estrechos, canales, bahías y otras zonas donde la configuración de la costa favorece la concentración del movimiento.
El efecto de la rotación terrestre
La Tierra gira continuamente sobre sí misma y este movimiento influye en la trayectoria de las masas de aire y de agua que se desplazan sobre su superficie.
Como consecuencia aparece el denominado efecto de Coriolis, que hace que la trayectoria de un movimiento se desvíe hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur.
Esto no significa que la rotación de la Tierra sea la que pone directamente en movimiento las aguas. El movimiento inicial puede estar producido, por ejemplo, por el viento, mientras que la rotación terrestre modifica posteriormente su trayectoria.
El efecto de Coriolis
De forma sencilla, podemos imaginar que una masa de agua comienza a desplazarse en una determinada dirección. Debido a la rotación de la Tierra, su trayectoria no será exactamente recta respecto a la superficie terrestre.
En el hemisferio norte la desviación se produce hacia la derecha del movimiento, mientras que en el hemisferio sur se produce hacia la izquierda.
Este efecto es fundamental para comprender la dirección que adoptan muchas de las grandes corrientes oceánicas.
El esquema permite visualizar cómo la rotación terrestre modifica la trayectoria de un movimiento cuando se observa desde la superficie de la Tierra.
Imagen: Kes47, Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.
Clasificación de las corrientes según su origen
Podemos establecer una clasificación de los distintos tipos de corriente según el mecanismo que las origina principalmente.
Corrientes de densidad
Se producen cuando existen diferencias de temperatura o salinidad entre masas de agua.
El agua más fría y, en general, la más salada es más densa y tiende a situarse por debajo del agua menos densa. Estas diferencias pueden producir movimientos de agua tanto en superficie como a grandes profundidades.
Corrientes de arrastre
Son las corrientes que se establecen principalmente en superficie por la acción del viento.
Su intensidad aumenta cuando el viento sopla de manera persistente sobre una gran extensión de agua. Los vientos alisios, por ejemplo, contribuyen a generar importantes corrientes superficiales en los océanos Atlántico y Pacífico.
Corrientes de marea
Son movimientos periódicos del agua asociados a las mareas, producidas principalmente por la atracción gravitatoria de la Luna y, en menor medida, del Sol.
Su dirección cambia a medida que cambia el movimiento de la marea y su velocidad depende en gran medida de la configuración de la costa y de la profundidad del fondo.
Corrientes de deriva litoral
Las corrientes de deriva litoral se producen principalmente por la acción de las olas cuando llegan a la costa con una determinada inclinación.
El movimiento del agua puede transportar arena y otros materiales a lo largo de la costa, dando lugar a la denominada deriva litoral.
Circulación oceánica
Cuando estos mecanismos actúan sobre las enormes extensiones de los océanos, se establece una circulación de grandes masas de agua que puede mantenerse durante grandes distancias.
Los vientos, el efecto de Coriolis y la configuración de las grandes cuencas oceánicas hacen que muchas corrientes superficiales formen grandes sistemas de circulación conocidos como giros oceánicos.
El mapa muestra la circulación general de las principales corrientes marinas de los océanos, permitiendo apreciar cómo se distribuyen y conectan los grandes sistemas de circulación a escala mundial.
Los grandes giros oceánicos
Los grandes giros oceánicos están formados por varias corrientes que se encuentran relacionadas entre sí.
Por ejemplo, en el Atlántico Norte encontramos la corriente del Golfo, que transporta aguas cálidas hacia el Atlántico Norte, y la corriente del Labrador, que transporta aguas frías hacia el sur.
Corrientes superficiales y corrientes profundas
También podemos clasificar las corrientes marinas según la profundidad a la que se producen.
Las corrientes superficiales se desarrollan principalmente en las capas superiores del océano y están muy influenciadas por los vientos. Su trayectoria está condicionada también por el efecto de Coriolis y por la configuración de las costas y de las grandes cuencas oceánicas.
Las corrientes profundas están relacionadas en gran medida con las diferencias de densidad, vinculadas principalmente a la temperatura y la salinidad.
Afloramiento de aguas profundas
En algunas costas, determinados vientos pueden desplazar el agua superficial mar adentro. Cuando esto ocurre, el agua de capas más profundas asciende para ocupar su lugar. Este fenómeno se denomina afloramiento o surgencia.
El agua que asciende suele ser fría y rica en nutrientes. Por ello, estas zonas pueden presentar una gran productividad biológica y ser importantes áreas de pesca.
El esquema muestra cómo el desplazamiento del agua superficial permite que ascienda desde las profundidades agua más fría y rica en nutrientes.
Imagen: Lichtspiel, Wikimedia Commons, dominio público.
Corrientes cálidas y corrientes frías
Las corrientes también pueden clasificarse según la temperatura relativa de sus aguas.
Corrientes cálidas
Son aquellas cuya temperatura es, en general, superior a la de las aguas que las rodean.
Muchas de ellas transportan aguas cálidas desde las zonas tropicales hacia latitudes más altas. Entre las más conocidas se encuentran la corriente del Golfo, la Kuroshio o corriente del Japón, la corriente del Brasil y la corriente del Este de Australia.
Corrientes frías
Son aquellas cuya temperatura es inferior a la de las aguas que las rodean.
Algunas transportan aguas frías desde latitudes altas hacia zonas más cálidas, mientras que otras están relacionadas con el afloramiento de aguas profundas cerca de las costas.
Entre las más conocidas se encuentran las corrientes de Canarias, Benguela, Humboldt o Perú y California. También existen importantes corrientes frías en latitudes altas, como la Oyashio y la corriente del Labrador.
Principales corrientes marinas del planeta
De forma un tanto esquemática, a continuación se enumeran algunas de las principales corrientes marinas de nuestro planeta.
1. Corriente del Labrador
2. Este de Groenlandia
3. Corriente del Atlántico Norte
4. Corriente del Golfo
5. Corriente Ecuatorial Norte
6. Corriente Ecuatorial Sur
7. Corriente del Brasil
8. Corriente de Benguela
9. Corriente Circumpolar Antártica
10. Corriente de Humboldt o del Perú
11. Corriente del Este de Australia
12. Contracorriente Ecuatorial
13. Corriente de Kuroshio o del Japón
14. Corriente Subártica Oyashio
15. Corriente del Oeste de Australia
16. Corriente de las Agujas (Índico)
17. Corriente de California
18. Corriente de Alaska
2. Este de Groenlandia
3. Corriente del Atlántico Norte
4. Corriente del Golfo
5. Corriente Ecuatorial Norte
6. Corriente Ecuatorial Sur
7. Corriente del Brasil
8. Corriente de Benguela
9. Corriente Circumpolar Antártica
10. Corriente de Humboldt o del Perú
11. Corriente del Este de Australia
12. Contracorriente Ecuatorial
13. Corriente de Kuroshio o del Japón
14. Corriente Subártica Oyashio
15. Corriente del Oeste de Australia
16. Corriente de las Agujas (Índico)
17. Corriente de California
18. Corriente de Alaska
Consecuencias de las corrientes marinas
Las corrientes marinas tienen una gran influencia sobre el clima, porque transportan calor de unas regiones a otras.
Las corrientes cálidas pueden suavizar las temperaturas de las costas hacia las que se dirigen, mientras que las corrientes frías pueden contribuir a mantener temperaturas más bajas.
Las corrientes también transportan sal, nutrientes y otras sustancias, por lo que desempeñan un papel importante en el funcionamiento de los ecosistemas marinos.
Las zonas de afloramiento de aguas profundas pueden ser especialmente ricas en nutrientes y presentar una elevada productividad biológica.
En definitiva, las corrientes marinas contribuyen a distribuir por los océanos grandes cantidades de agua y energía en forma de calor, influyendo en la temperatura, la salinidad, los ecosistemas y el clima.
La circulación del Mediterráneo
El mar Mediterráneo mantiene un intercambio continuo de agua con el océano Atlántico a través del estrecho de Gibraltar.
Este intercambio está relacionado con las diferencias de temperatura y, especialmente, de salinidad y densidad entre las aguas atlánticas y mediterráneas.
El agua atlántica entra por Gibraltar y se distribuye por el Mediterráneo. La circulación de sus aguas está condicionada por la forma de sus diferentes cuencas, las costas, el relieve submarino, los vientos y las diferencias de densidad.
Por ello, la circulación del Mediterráneo es bastante compleja y presenta diferentes corrientes y giros en sus distintas zonas.
La circulación de estas corrientes, junto con los vientos predominantes, influye en las condiciones de navegación por el Mediterráneo.
Olas, mareas y corrientes costeras. Dinámica litoral
Las olas se forman principalmente por la acción del viento sobre la superficie del agua.
Cuando las olas se aproximan a la costa, el fondo marino modifica progresivamente su movimiento. Finalmente, la ola pierde estabilidad y rompe.
Los movimientos sísmicos, deslizamientos submarinos y otros fenómenos capaces de desplazar bruscamente una gran masa de agua pueden producir tsunamis, ondas de gran longitud de onda y gran energía.
Las mareas tienen una gran influencia sobre los organismos costeros, que deben adaptarse a los cambios periódicos de la zona intermareal.
Además, en determinadas costas pueden formarse fuertes corrientes de marea cuando sube y baja el nivel del mar, capaces de transportar arena y sedimentos y de remover los fondos marinos.
En las proximidades del litoral se producen también corrientes costeras de deriva, cuya dirección e intensidad dependen de la forma de la costa, de las olas, de las mareas y de la profundidad del fondo. Estas corrientes tienen gran importancia en la formación y evolución de playas, estuarios y otras formas de modelado costero.
La energía liberada por las olas en su continuo choque con la costa, junto con la acción de las mareas y las corrientes, provoca la erosión y el transporte de materiales hasta que estos quedan depositados en zonas más protegidas.
En la formación de los distintos tipos de ecosistemas y formas costeras, como marismas, playas, rasas, marjales y dunas, también influyen los ríos que desembocan en cada zona y la naturaleza de las rocas que forman la costa.
Publicado por Manuel Pastor.
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