España desfasó su horario para sincronizar con Alemania

¿Por qué en España comemos a las 15:00 horas? Hasta el 16 de marzo de 1940 a las 23:00 h, momento en el que se adelantaron los relojes una hora, la España peninsular, Baleares, Ceuta y Melilla vivían acorde a la hora del meridiano de Greenwich, como Inglaterra y Portugal, pero Franco aceptó entrar en el horario impuesto en los territorios ocupados. Canarias quedó fuera de esta decisión. Fue anunciado en el BOE mediante la Orden de 7 de marzo de 1940. En dicha orden, además, se dice que "Oportunamente se señalará la fecha en que haya de restablecerse la hora normal.", hecho que no llegó a suceder.
Mapa europeo de los husos horarios
Mapa europeo de los husos horarios tras el cambio impuesto

En los años 60 del siglo pasado, el ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne atrajo a las suecas a nuestras playas con el eslogan "Spain is different". Y aunque la sociedad española ha evolucionado desde entonces, lo cierto es que va a contracorriente del resto del mundo en algunos aspectos. Por ejemplo, los horarios de comidas. En España se desayuna temprano, a la misma hora que en otros países, pero, para desesperación de los hambrientos turistas, el almuerzo no se hace hasta las 14:30 h y la cena siempre tiene lugar después de las 21:00 h.

Al otro lado de los Pirineos, Europa come sobre las 13:00 h, y es raro cenar después de las 8 de la tarde. Independientemente de la cultura o el clima, todo el mundo, desde nuestros vecinos los portugueses, hasta en la lejana Nueva Zelanda, parecen tener un ritmo diferente a los españoles. Pero todo esto quedaría en mera anécdota si no fuera porque se ha relacionado con problemas en el aprovechamiento del tiempo. "Somos de los países europeos que más tarde se acuesta y que menos tiempo dedica a dormir. Parece como si estuviéramos ganando un récord de resistencia vital" explica Inés Alberdi, socióloga de la Universidad Complutense de Madrid. El retraso de la hora de irse a la cama provoca que el tiempo que los españoles dedican de media al sueño no llegue a las ocho horas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aparte de quitarnos el sueño, los ritmos españoles ponen muy difícil conciliar la vida laboral y la personal. Mientras en el extranjero les basta con 45 minutos para comer, los españoles parten la jornada laboral y dedican hasta dos horas a una contundente comida. Esto lleva a que, aunque la hora de entrada en el trabajo es la misma que en otros países, se sale más tarde y el tiempo para dedicar a la familia, al ocio y a las tareas domésticas se reduce.

Menos tiempo para el ocio.


"Cuando el trabajo invade la esfera privada de forma constante, la productividad se reduce. Las personas se vuelven irritables, menos comprensivas con los intereses de su empresa, más propensas a accidentes laborales o de tráfico y más estresadas. Todo esto merma la productividad", asegura Ignacio Buqueras y Bach, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles.

El diseño irracional de los horarios afecta de forma distinta a cada grupo social. Según encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el uso del tiempo, las mujeres dedican a las tareas domésticas y familiares dos horas más que sus parejas del sexo opuesto, lo cual provoca que ellas sufran especialmente las consecuencias de una jornada laboral inusualmente larga.

"Las grandes damnificadas son las mujeres. Si antes ellas mayoritariamente tenían un trabajo, ahora tienen dos por la habitual falta de corresponsabilidad de su pareja", asegura Buqueras y Bach. Y, por si fuera poco, los niños salen del colegio cuando aún no hay ningún adulto en casa.

Franco desfasó el horario respecto al Sol.


Lo curioso es que no son los españoles los diferentes al resto del mundo, sino sus relojes. En el momento en que el Sol está más alto en el cielo, es decir, a las 12 del mediodía según la hora solar, los relojes españoles marcan casi las 13:30 h en horario de invierno y casi las 14:30 h en el de verano.

Según el astro rey, en España comemos entre la una y las dos solares y cenamos a las 20:30 h, unos horarios que no difieren tanto con los del extranjero. Es decir, las costumbres alimentarias en España se rigen por el Sol, aunque los relojes oficiales parecen empeñarse en ir a lo suyo.

La causa de este desfase horario se remonta a los años de la dictadura, cuando Franco adelantó sesenta minutos los relojes españoles para estar sincronizados con la hora que Hitler había impuesto en todos los territorios ocupados (UTC+1:00). Hasta ese momento, los españoles habían vivido acordes con el horario del meridiano de Greenwich.

Es decir, hasta 1940, los relojes españoles marcaban una hora menos que la actual (UTC+0:00), la misma que tienen hoy Inglaterra, Portugal e Islas Canarias y la que a España le corresponde por su situación geográfica, ya que el meridiano de Greenwich pasa por Castellón y deja prácticamente toda la península al oeste.

Más aún, Galicia, la parte más occidental de la península, podría ya adherirse al siguiente huso horario (UTC-1:00). Sus relojes durante el invierno están dos horas adelantados a la hora solar.

El pluriempleo de la posguerra.


Esta incoherencia se intensifica aún más al adoptar el horario de verano. El cambio de hora es una medida controvertida, pero está establecida por una directiva de la Unión Europea y se basa en estudios que aseguran que favorece el ahorro energético. Desde el último domingo de marzo a las 2:00 a. m., cuando en toda Europa los relojes se adelantaron una hora, España pasa a estar dos horas por delante del Sol, y hasta tres en Galicia, donde el mediodía solar ocurre después de las 14:30 h.

Además del huso horario, el pluriempleo durante los años de pobreza de la posguerra también se ha sugerido como origen de las tardías cenas nacionales. Tras la guerra civil española, era común tener un trabajo hasta las dos de la tarde, y otro después de comer hasta bien entrada la noche.

Aunque el pluriempleo no es común en la sociedad actual, cenar tarde podría ser un vestigio de una época en que sí lo era, de la misma forma que los horarios matinales de la banca y la administración.

La Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles propone que la solución sería volver al huso horario de Greenwich por el que España se regía hasta principios de 1940. "Es una decisión que debe tomar el Gobierno, y así se lo hemos pedido, sin éxito, a los dos últimos presidentes, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Es fácil de llevar a la práctica, automática e inmediata, y además, no genera ningún coste económico" asegura Buqueras y Bach.

Sería tan sencillo como no adelantar los relojes el próximo año con la llegada de la primavera y, sin embargo, sí atrasar una hora con el inicio del siguiente otoño. El proceso debería ir acompañado por un cambio en ciertas actividades sociales. Por ejemplo, el prime time de la televisión se adelantaría una hora y, en el trabajo y la escuela, tendría que fomentarse la jornada continua y reducir la pausa para la comida.

Sin embargo, Canarias, la no afectada, probablemente no estaría muy de acuerdo con el regreso del resto de España al horario del huso en el que se encuentra, debido a la publicidad gratuita que le otorga la tan oída frase "una hora menos en Canarias".

"El objetivo de la racionalización de los horarios es hacernos la vida más fácil y conseguir que sean compatibles las diferentes obligaciones y deseos de realización vital de hombres y mujeres que son, a la vez, madres, padres y trabajadores" concluye Inés Alberdi.

También "Xinjiang is different".


El desplazamiento de los relojes con respecto al Sol no es exclusivo de España y ha dado lugar a situaciones curiosas en otras regiones donde también se sufre, como en las provincias del oeste de China, un país que, a pesar de su enorme extensión, ha fijado la misma hora en todo su territorio. Regiones como Xinjiang o Tíbet siguen la hora de Pekín, a pesar de estar situadas dos zonas horarias al oeste de la capital. El mediodía solar ocurre en estas regiones a las 15:00 h.

Esta situación ha llevado a que los habitantes de Xinjiang sigan su propia hora no oficial, dos horas menos que el resto del país, lo cual consideran una forma de lucha y resistencia contra el Gobierno. Allí las escuelas y negocios abren y cierran según la hora propia de Xinjiang, en vez de según la dictada por el Gobierno central.


Publicado por Manuel Pastor.

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